Previsión gratuita de 48 horas basada en la presión atmosférica, la humedad y los cambios de temperatura.
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La app MigrAid te envía una notificación los días de riesgo alto para que puedas prepararte.
Los estudios publicados muestran que las caídas de presión atmosférica, las subidas de humedad y los cambios bruscos de temperatura pueden desencadenar migrañas en personas sensibles. Esta previsión evalúa esos factores. Los desencadenantes varían de una persona a otra: registra tus patrones personales en la app MigrAid para obtener previsiones ajustadas a ti.
Una previsión de migraña no predice que vayas a tener una crisis. Estima cuánto se va a mover la atmósfera en las próximas horas y lo contrasta con las condiciones que los estudios asocian a las crisis en personas sensibles al tiempo. Si ese es tu caso, solo puede responderlo tu propio historial.
El tiempo es un desencadenante citado con frecuencia, pero no es universal. En un estudio con 1.207 pacientes con migraña publicado en Cephalalgia, el 53,2 por ciento señaló el tiempo como desencadenante, lo que lo sitúa en cuarto lugar, por detrás del estrés con un 79,7 por ciento, las hormonas con un 65,1 y las comidas omitidas con un 57,3, y justo por delante de la falta de sueño con un 49,8. Otro análisis de 7.054 visitas a urgencias, publicado en Neurology, halló que el riesgo de cefalea subía alrededor de un 7,5 por ciento por cada 5 grados centígrados de aumento de temperatura en las 24 horas previas, con un efecto menor pero medible de la bajada de presión.
El hallazgo constante de esta literatura se resume en una frase: importa más el cambio que el valor absoluto. Una presión estable de 1000 hPa no tiene nada de particular. Una caída de 1015 a 1000 en un día es el patrón que la gente dice notar.
Tres cosas rompen con frecuencia el vínculo entre una previsión y una crisis. Las crisis suelen empezar horas antes del dolor, durante la fase prodrómica, de modo que el desencadenante al que culpas llegó cuando aún te encontrabas bien. Los desencadenantes también se suman: una caída de presión tras una noche de buen descanso puede no producir nada, y la misma caída tras dormir mal, sí. Y la altitud desplaza toda la línea base. España es un caso extremo: Burgos, a 863 metros, ronda los 919 hPa, mientras que Cádiz, a 22 metros, se sitúa en 1015. Una lectura que en la costa gaditana indicaría una borrasca profunda es un martes cualquiera en la meseta.
Lo útil no es cancelar planes los días de riesgo alto. Es evitar que los desencadenantes se acumulen. Un día en el que el barómetro va a moverse, protege lo que sí controlas: mantén el sueño y las comidas a sus horas, no cambies la cantidad de cafeína, bebe suficiente agua y lleva encima la medicación de rescate en lugar de dejarla en un cajón. Así el tiempo deja de ser una emboscada y pasa a ser un riesgo previsto.
Sobre todo, comprueba la premisa antes de organizarte en torno a ella. Registra tus crisis de ocho a doce semanas, con la presión anotada de forma automática, y mira después si de verdad se agrupan en los días inestables. En un número nada despreciable de personas no ocurre, y averiguarlo vale tanto como cualquier previsión.
Esta página muestra el riesgo meteorológico general. La app MigrAid aprende tus patrones personales y te avisa antes de que empiece una crisis.
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